Espejo sin rostro

Para mejorar en cualquier actividad que hagas es indispensable la opinión constructiva de otras personas. Si eres actor, tendrás en cuenta los comentarios del director así como de compañeros de profesión. Si eres atleta, harás caso al entrenador y escucharás los consejos de otros deportistas como tú. Y si presentas en público, puedes recibir opiniones de la audiencia, de tu jefe o del organizador que te contrató…

Ten en cuenta que debes ser cauteloso con las opiniones de terceros ya que, a menudo, las personas son demasiado benévolas y pecan de aduladores para no ofenderte. Piensa en la última vez que le dijiste a alguien que te había gustado mucho su charla cuando en realidad te habías aburrido como una ostra. Probablemente no querías ofenderle, o pensaste que no era el mejor momento para hacerle una crítica constructiva.

Si quieres opiniones sinceras, justo después de que te hayan halagado diles algo así:

“Gracias por tu opinión pero me gustaría que me comentaras los aspectos que puedo mejorar. ¿Ha habido algo que no se entendía? ¿El ritmo ha decaído en algún momento?”

Insistiendo un poco obtendrás las opiniones de los puntos más flojos de tu presentación. De este modo, podrás trabajarlos para hacerlo mejor en la próxima ocasión. Si no te sientes cómodo recibiendo opiniones menos positivas justo después de tu presentación, repite el ejercicio pocos días después, ya sea presencialmente o por correo electrónico, por ejemplo.

La opinión constructiva y sincera de terceros te ayudará enormemente a mejorar tus dotes de presentador.

Sin embargo, para hacer verdaderos progresos aún te falta la opinión de la persona más exigente: tu opinión. La opción más rápida y sencilla consiste en que grabes en vídeo un ensayo tuyo. Una simple webcam bastará para hacerlo. Otra posibilidad consiste en que grabes una presentación tuya real con un trípode y una cámara de vídeo.

Confessions of a public speakerCuando tengas la grabación hecha, siéntate y mira con calma tu vídeo. Seguramente no te gustará lo que ves y oyes. Es normal. Como dice Scott Berkun en su Confessions of a public speaker, a pesar de lo sencillo que resulta grabarse en vídeo, muy poca gente lo hace por el miedo a verse. A continuación dice que esto es de lo más hipócrita, porqué si no eres capaz de verte a ti mismo en vídeo, ¿cómo esperas que la audiencia te vea a ti?

Toma nota de todo lo que no te gusta de tu ensayo o presentación y repite el ejercicio de grabarte en vídeo. Luego vuelve a analizarlo. Cuánto más repitas este ciclo, más mejorarás tus dotes de presentador.

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Créditos:

  • Fotografía de persona con espejo de camil_t.
  • Esta entrada tiene una licencia Creative Commons de Atribución-No comercial-Compartir igual.

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Profesor con vocación de maestro. Obsesionado en compartir conocimiento y maximizar el aprendizaje y la motivación de las personas. Loco de las presentaciones. Estoy en Twitter como carlescv. También estoy en Google+.