Hace veinte años un compañero de instituto y yo empezamos a aficionarnos a la magia con cartas. Después de un tiempo de haber empezado, nos apuntamos a una asociación de ilusionismo. En la asociación había una pequeña biblioteca, cintas de vídeo, un escenario… Pero sobre todo había magos, muchos magos. Fue entonces cuando tuve la suerte de conocer a Gabi, un gran profesional de la cartomagia.

Gabi tiene una técnica excelente con las cartas, conoce un sinfín de trucos y tiene un repertorio buenísimo de juegos propios. Pero ahí no queda la cosa. En el mundo del ilusionismo hay toda una vertiente de teoría mágica que trata, entre otros aspectos, sobre la atención, la percepción o la psicología de los espectadores. Creo que Gabi dedica tanto o más tiempo a la parte teórica como a la parte práctica. En la magia, como en tantas otras artes, si tienes mucha técnica pero nada más, puedes sorprender con florituras y virtuosismos pero el resultado final deja bastante que desear, carece de alma.

Por aquél entonces pasamos unas cuantas tardes hablando durante horas de magia. Gabi fue la primera persona que conocí que todo lo que aprendía y leía lo pasaba bajo el prisma de su pasión. Leía a Platón y buscaba aplicaciones para la magia. Leía a José Antonio Marina y hacía lo mismo. Podía encontrar similitudes y aplicaciones en películas de Hitchcock, en novelas de ficción o en cualquier otra cosa que le pasara por la cabeza.

Sus libros estaban repletos de anotaciones, subrayados con lápiz o rotulador fosforescente y tenían páginas con esquinas dobladas… Fue la primera vez que vi que alguien “maltrataba” tanto sus libros. Esa fue mi primera reacción, a mi me habían enseñado que los libros había que respetarlos y que no había que escribir nada en sus páginas. Más tarde, yo también empecé a “maltratar” mis libros y hoy son otras las personas que se sorprenden al ver cómo los dejo :-)

Gabi pone una pasión en lo que hace que he visto en pocas personas. Una de las cosas más importantes que aprendí de él fue que, si queremos mejorar en un tema, podemos aprender tanto del tema que nos interesa (magia, presentaciones, marketing…) como de temas que aparentemente no tienen nada que ver (filosofía, cine, literatura, gastronomía…). Es cuestión de comportarse como una esponja que absorbe todo lo que le rodea para después analizarlo bajo una perspectiva concreta.

A menudo, el hecho de conectar mundos aparentemente muy distintos, ofrece resultados originales o que, como mínimo, nos ayuda a ver nuestro tema favorito con otra perspectiva.

Conviértete en Bob Esponja

Bob Esponja paseando por la calleSi tienes que preparar una presentación que trata sobre un tema concreto, conviértete en Bob Esponja por unos días: empápate de todo lo que te rodea y búscale aplicaciones para lo que tendrás que contar a tu audiencia.

Si ves una película de cine, intenta buscar alguna similitud con tu tema. Si estás leyendo una novela, haz lo mismo. Si tienes una reunión de vecinos surrealista, plantéate si puedes sacar algo de provecho para ilustrar una idea en tu presentación.

Te sorprenderás de la cantidad de ideas que surgen con este sencillo planteamiento.

Créditos:

  • Fotografía de Bob Esponja de latca.
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Profesor con vocación de maestro. Obsesionado en compartir conocimiento y maximizar el aprendizaje y la motivación de las personas. Loco de las presentaciones. Estoy en Twitter como carlescv. También estoy en Google+.