Napoleón Bonaparte mirando un ordenador portátil

Ayer descubrí que Xavier, compañero de profesión, imparte clases en un máster para futuros profesores de secundaria. El tema surgió porque empezamos a hablar sobre la importancia de grabarse en vídeo para mejorar, no sólo para hablar en público sino también para enseñar mejor.

La cuestión es que Xavier propuso a sus alumnos la opción de grabarlos en vídeo mientras exponían alguna lección al resto de compañeros. Se negaron en rotundo y le dijeron que sí quería, que se grabara él mismo y ya harían el ejercicio de análisis con la grabación de él. Xavier accedió sin problema pero les advirtió que dejaban pasar una gran oportunidad para corregir sus malos hábitos y potenciar los buenos.

¿Tan traumático es verse en vídeo? A casi nadie le gusta, nos vemos un montón de defectos, nos suena rara nuestra propia voz, vemos la cantidad de gestos que hacemos, etc. En realidad, evitamos conocer la opinión de la persona más exigente: la nuestra. Pero hay que superar esas primeras sensaciones negativas para centrarnos en qué hemos hecho bien y qué hemos hecho mal.

Dicen que para poder hacer un análisis serio de uno mismo hay que ver primero el vídeo cinco veces. A partir de la sexta vez, dejamos de autoflagelarnos y empezamos a hacer un buen análisis. No sé si son tres, cuatro o cinco las veces que hay que verse primero, pero si es cierto que las sensaciones van cambiando a medida que nos vemos una y otra vez.

Scott Berkun hace una reflexión brillante al respecto en su Confessions of a public speaker (traducido libremente):

Ten en cuenta que una webcam es una herramienta que los oradores y personajes importantes de toda la historia hubieran deseado tener. Es sencilla, rápida, barata y privada. Puedes obtener feedback instantáneo de gente que esté cerca o muy lejos, haciendo más fácil que nunca el hecho de experimentar cómo es formar parte de tu propia audiencia.

¡Qué paradójico! Nosotros tenemos al alcance nuestro este tipo de tecnología y no le sacamos partido mientras que personajes históricos como Napoleón Bonaparte seguramente hubieran removido cielo y tierra para conseguir una webcam con un portátil para ensayar y grabar sus discursos y analizarlos a conciencia.

Créditos:

  • Fotografía de figura de cera de Napoleón modificada a partir de imagen original de joselopez.
  • Portátil que aparece en la foto sacado de foto original de sepblog.
  • Esta entrada tiene una licencia Creative Commons de Atribución-Compartir igual.

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