Salvapantallas recordando la importancia de lavarse las manos

Leon Bender es un urólogo que estaba de vacaciones en un crucero y se dio cuenta de que el personal del barco era más escrupuloso acerca de lavarse las manos que la plantilla de su propio hospital, el Cedars-Sinai Medical Center.

Desde hace muchos años, se sabe que una de las mejores maneras de prevenir infecciones en pacientes consiste en que el personal sanitario se lave las manos frecuentemente. En su centro médico, Bender y otros colegas intentaron de varias formas que los médicos se lavaran con más frecuencia las manos, pero no lograban pasar del 80%. Los estándares médicos requerían un mínimo del 90% y en poco tiempo tendrían una inspección. Tenían que hacerlo mejor.

Fue entonces cuando decidieron que tenían que mostrar un ejemplo visual de qué aspecto tendrían sus manos si no se las habían lavado. De forma aleatoria, pedían a ciertos médicos que presionaran la palma de su mano contra una placa de Petri con un medio de cultivo.

Entonces llevaban dichas placas al laboratorio para que fueran cultivadas y fotografiadas. El aspecto que tenían las fotos resultantes era muy desagradable. Las manos analizadas de los doctores estaban cubiertas con montones de bacterias. Las mismas manos que examinarían a un paciente más tarde ese mismo día.

Las fotografías mostraron lo que no podía verse a simple vista. Un ejemplo magistral muy concreto y que apeló a la parte emocional de los médicos, que quedaron profundamente afectados.

Para acabar de maximizar el efecto del experimento, decidieron incluir una de las fotografías más repugnantes en los salvapantallas de todos los ordenadores del hospital. Al cabo del tiempo, no sólo superaban el 90% mínimo exigido sino que se acercaban casi al 100%. Posteriormente, otros hospitales de Estados Unidos también adoptaron esta idea.

Esta historia es un magnífico ejemplo de que para lograr cambios tenemos que hacer algo más que dar argumentos racionales. La mayoría de nosotros cree que para cambiar el comportamiento de las personas el proceso necesario es: analizar, pensar, cambiar. Sin embargo, en muchas ocasiones lo que funciona es: ver, sentir, cambiar.

El conocimiento no siempre es suficiente para provocar cambios. La gente tiene que desear el cambio. Si logramos suscitar las emociones correctas será más fácil conseguirlo.

Referencias:

Créditos:

 

The following two tabs change content below.
Profesor con vocación de maestro. Obsesionado en compartir conocimiento y maximizar el aprendizaje y la motivación de las personas. Loco de las presentaciones. Estoy en Twitter como carlescv. También estoy en Google+.