Piezas de un puzzle

Richard E. Mayer, profesor de Psicología de la Universidad de California, plasmó en su libro Multimedia learning las conclusiones de numerosos estudios relacionados con el aprendizaje multimedia. Estas conclusiones son de gran utilidad si usas PowerPoint o programas similares y deseas que la audiencia recuerde y entienda mejor tu mensaje.

Mayer expone en su obra doce principios del diseño multimedia. El séptimo de ellos es el…

Principio de formación previa: aprendemos mejor en una lección multimedia cuando conocemos de antemano los nombres y características de los conceptos principales.

Imagina que te explican, con una animación narrada, cómo funciona el sistema de frenado de un coche (el mismo ejemplo que pone Mayer). En la explicación aparecerán términos como: pistón, líquido de frenos, zapata de freno, etc. Si no sabes exactamente qué significa cada uno de estos términos, te resultará más complicado seguir la lección. De un modo parecido, si tienes que construir un puzle pero no tienes la imagen del producto final, te resultará mucho más complicado y acabará siendo un auténtico rompecabezas.

La solución es sencilla, justo antes de explicar el proceso de sistema de frenado, hay que hacer una formación previa sobre los componentes clave que lo forman. Entonces explicaremos qué es y cómo funciona un pistón, la zapata, etc.

La formación previa familiariza al receptor con el nombre y las características de cada componente clave del sistema de frenado. De este modo, se reduce la cantidad de procesamiento necesario para entender la animación narrada.

Este principio va acorde con la propuesta del proceso de aprendizaje de dos niveles que hicieron Mayer, Mathias y Wetzell en 2002, en el que los estudiantes primero construyen un modelo de componentes para cada parte principal del sistema y luego construyen un modelo causal. En el primer caso se aprende el nombre y el comportamiento de cada componente mientras que en el segundo caso se aprende la cadena causal (al pisar el pedal, el pistón se desplaza y comprime el líquido de frenos…).

El principio de formación previa tiene mayor aplicación cuando:

  1. el receptor no está familiarizado con el material,
  2. el material mostrado es complejo,
  3. el ritmo de la lección es rápido.

Este principio refuerza el hecho de que debemos averiguar tanta información como nos sea posible sobre nuestra futura audiencia. Si detectamos que no tiene ciertos conocimientos, deberemos hacer una formación previa antes de explicar el sistema completo. Tendremos que adaptar nuestra presentación.

Cuando no sea posible hacer una formación previa, podemos liberar carga cognitiva de la audiencia aplicando el principio de segmentación o el principio de modalidad (del que hablaré la próxima semana). Además, el principio de contigüidad espacial puede también utilizarse para aclarar conceptos clave.

Créditos:

  • Fotografía de piezas de puzzle de andivszf.

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Profesor con vocación de maestro. Obsesionado en compartir conocimiento y maximizar el aprendizaje y la motivación de las personas. Loco de las presentaciones. Estoy en Twitter como carlescv. También estoy en Google+.