Seth Godin se quejaba en 2001 de que PowerPoint no tenía ninguna opción para mostrar una chuleta al presentador mientras la audiencia veía la diapositiva correspondiente. Es mucho mejor que el presentador lea algo que sólo él puede ver, en vez de leer lo que todo el mundo está viendo. Lo escribió en su manifiesto “PowerPoint Realmente Malo” hace ya diez años.

Poco sospechaba que Microsoft incorporaría esa funcionalidad justo un año después, en 2002. A pesar de que la vista del moderador (Presenter View) lleva con nosotros nueve años son pocas las personas que le sacan partido a esta útil característica. Probablemente porque sólo puede activarse si se dispone de un ordenador con dos salidas de vídeo (monitor principal + monitor secundario).

La mayoría de portátiles tienen una interfaz de salida de vídeo para conectar a otro monitor o a un proyector multimedia. Si dispones del cable apropiado (normalmente un cable VGA) podrás sacarle partido a la vista del moderador. Si así lo haces, podrás ver en la pantalla de tu portátil mucha más información que la audiencia, como por ejemplo:

Además, la vista del moderador te permite ir directamente a una diapositiva sin que la audiencia note nada. Por ejemplo, estás en la diapositiva 43 y decides saltarte las cuatro siguientes diapositivas por la razón que sea, simplemente tendrás que hacer clic en la diapositiva 48 y la audiencia no se habrá dado cuenta de nada.

Yo utilizo esta funcionalidad siempre que hago una presentación. Lo único que hay que tener en cuenta es cómo situar el ordenador portátil para que pueda ver su pantalla fácilmente. A veces esto resulta complicado porque el cable de vídeo está fijo en un lugar concreto de la sala de actos y el portátil tiene que estar en esa zona. Esto puede resultar contraproducente puesto que si voy echando miradas a una área poco apropiada, puedo perder conexión visual con la audiencia.

Una solución sencilla a este problema consiste en adquirir un cable VGA lo suficientemente largo como para poder colocar nuestro portátil donde nos plazca. Eso sí, si usamos sonido en nuestra exposición, deberíamos agenciarnos también un cable de audio de igual longitud.

Es importante tener en cuenta que no hay que caer en la tentación de mirar continuamente la pantalla con la vista del moderador, puesto que perderíamos la conexión visual con la audiencia y el remedio sería peor que la enfermedad.

¿Y tú, utilizas esta práctica herramienta?

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