Vídeo: Reseña del libro “Hablar sin palabras” de Jose Hermida

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¿Y a ti Alba, te gusta hablar en público?

Ella, sin saberlo, respondió de forma simultánea por dos canales.

Con sus palabras nos confesó que no le gustaba hablar en público a pesar de que le había tocado hacerlo en varias ocasiones.

Con sus gestos emitió señales que delataban que estaba nerviosa hablando delante de doce personas a las que acababa de conocer. Durante su intervención, estuvo acariciando su brazo derecho de forma reiterada.

Cuando acabó, hablé para reflexionar sobre lo que nos había contado. Otras asistentes del curso también aportaron sus opiniones. Después Alba habló de nuevo, pero esta vez lo hizo más relajada. Ya no se acariciaba el brazo, ahora gesticulaba con las dos manos de forma natural y espontánea.

Entonces pregunté al resto de alumnas si habían notado alguna diferencia entre las dos intervenciones. La mayoría se dio cuenta de las señales de nerviosismo que emitió al principio pero que desaparecieron cuando habló por segunda vez.

¿Se había dado cuenta Alba de que no paró de acariciarse el brazo la primera vez que habló? En absoluto, no lo recordaba. Se sorprendió bastante al enterarse.

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La situación que he descrito ocurrió la semana pasada. Fue en la primera sesión de uno de los cursos que imparto para personal del sector público sanitario. He querido compartirla para mostrar hasta qué punto descuidamos el lenguaje no verbal cuando hablamos en público y para introducir la reseña del libro “Hablar sin palabras” de José Hermida.

Portada del libro "Hablar sin palabras" de José HermidaPara empezar, me gustaría recomendaros la lectura de este libro que trata sobre aspectos de comunicación no verbal, es decir, sobre todas las señales que emitimos y recibimos que no provienen de las palabras (lenguaje verbal). Esto incluye aspectos desde cómo decimos las palabras (entonación, matiz, énfasis, tono…), pasando por la postura corporal, el modo de gesticular o la forma en que vamos vestidos o peinados.

José Hermida utiliza un lenguaje muy cercano y coloquial, creando así un estilo de redacción más parecido al de una conversación que al de un ensayo recargado (algo que se agradece enormemente).

Antes de comentar algunas de las ideas que más me han llamado la atención, quiero avisar que “Hablar sin palabras” no es un manual de lenguaje corporal en los que se analiza cada gesto o postura y se explican sus probables significados. Es cierto que el autor dedica algunos capítulos a tal efecto pero dedica muchos otros a analizar otros aspectos de la comunicación no verbal realmente interesantes. Veamos tres de los conceptos que expone en su libro.

1. Analiza el lenguaje no verbal ajeno y controla el tuyo

En la situación que he descrito al principio, Alba no era consciente de las señales de nerviosismo que emitió en su primera intervención. Sin embargo, las demás personas sí que nos dimos cuenta de esas señales. En nuestro caso, el escenario planteado era de colaboración y, por tanto, nadie utilizó esa información para manipular o dominar. Pero en otras circunstancias, el escenario podría haber sido de indiferencia o de confrontación. En este último caso, alguien podría usar esas señales de vulnerabilidad para intentar dominar a la persona que las emite.

Por tanto, lo primero que tenemos que hacer es analizar las señales que emiten las otras personas para descifrar si estamos en un escenario de colaboración, confrontación o indiferencia. Pero al mismo tiempo, debemos controlar las señales que enviamos a los demás para evitar mostrar signos de vulnerabilidad o fomentar interpretaciones erróneas de terceros.

IlustraciónPara observar y sacar las conclusiones adecuadas sobre el lenguaje no verbal de otras personas, el autor dedica varios capítulos en los que analiza aspectos sobre el rostro (capítulo 8), las posturas corporales (capítulo 9), el contacto físico con otras personas (capítulo 10) o la relación que tenemos con los objetos (capítulo 11).

2. Utiliza los objetos cuando realmente los necesites

Otro concepto muy interesante que el autor trata en su libro es el de las relaciones que tenemos con los objetos. A menudo, cuando no controlamos nuestro propio lenguaje no verbal, manoseamos objetos de tal forma que delatan nuestro estado de ánimo: nervios, impaciencia, enfado, inquietud…

En estos casos estamos manipulando un OIE (Objeto Indicador de Emoción), es decir, un objeto que tiene otra función pero que se utiliza para apaciguar un estado de ánimo. Algunos ejemplos son: jugar con un bolígrafo o un mechero, mirar la hora, acercar o alejar un objeto sin ningún propósito, sacudir las monedas del bolsillo, etc…

Así que si vas a hablar en público y tienes un rotulador en tus manos pero no lo utilizas en toda tu exposición, estarás enviando señales de vulnerabilidad a la audiencia, probablemente debido a los nervios o a tu inseguridad. Dependiendo del tipo de escenario en que te encuentres ello podrá ser utilizado o no en tu contra.

3. La ventana de Johari: lo que eres, lo que aparentas y lo que ignoras sobre ti

Hay un dicho que afirma que la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino también parecerlo. Esto ilustra algo muy habitual, que lo que somos y lo que la gente percibe acerca de nosotros no siempre tiene por qué coincidir.

La ventana de Johari es una herramienta que crearon los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham y sirve para describir los flujos de información desde el punto de vista del emisor y de los receptores de un mensaje. La ventana es un rectángulo que se divide en cuatro cuadrantes, que pueden tener tamaños distintos, según sea el caso:

  1. Cuadrante abierto: representa lo que sabemos acerca de nosotros y queremos que los demás sepan.
  2. Cuadrante oculto: representa lo que sabemos sobre nosotros pero no queremos que los demás conozcan.
  3. Cuadrante ciego: representa lo que ignoramos acerca de nosotros pero los demás sí que ven.
  4. Cuadrante desconocido: representa lo que ignoramos tanto nosotros como los demás.

En el mundo de las presentaciones, quizá el cuadrante más peligroso es el ciego, ya que estaremos ignorando aspectos sobre nuestra persona que los demás sí son capaces de ver. Por este motivo, hoy en día es indispensable grabar los ensayos con cámara de vídeo e incluso me atrevería a decir que también deberíamos grabar cualquier presentación en público que hagamos. De este modo, descubriremos aquello que desconocíamos sobre nosotros mismos (tics, muletillas, movimientos nerviosos, etc) y podremos corregirlo para desplazarlo al cuadrante oculto, por ejemplo.

Ficha técnica

Título: Hablar sin palabras
Subtítulo: Cómo dominar todas las situaciones a través de los gestos.
Autor: José Hermida
Editorial: Temas de Hoy
Páginas: 280
Fecha de publicación: Diciembre de 2010 (3ª edición)
Precio: 17 €
Valoración de Presentástico
: 4/5

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Profesor con vocación de maestro. Obsesionado en compartir conocimiento y maximizar el aprendizaje y la motivación de las personas. Loco de las presentaciones. Estoy en Twitter como carlescv. También estoy en Google+.