Chico adicto al ordenador

Ayer vi el vídeo de la magnífica charla que dio Gonzalo Álvarez en EBE11 el pasado viernes.

Presentaciones sin PowerPoint” era el título que eligió para concienciar de que este programa no debe usarse como muleta, para ayudar al ponente, sino como herramienta que amplifique el mensaje y sirva para la audiencia.

Para contarnos todo esto, Gonzalo no usó ni una sola diapositiva. Se bastó con él mismo, su larga experiencia como presentador y formador de cursos de presentaciones, un discurso muy trabajado y elaborado y otros recursos efectivos como historias personales, interacción con la audiencia, participación activa de los asistentes, etc.

Nos comentó que varias personas le habían preguntado que cómo era posible que diera charlas de dos horas sin usar PowerPoint. Hoy en día parece que si vas a hacer una presentación estés obligado a usar esta herramienta (normalmente para servir al ponente y no a la audiencia). El miedo a quedarse en blanco, a no saber qué decir, a presentarnos desnudos delante de los demás hace que la mayoría de las personas sean adictas al PowerPoint.

En mi ámbito profesional, el mundo educativo, los mismos profesores pedimos a los alumnos que hagan presentaciones usando esta herramienta. Rara vez les obligamos a exponer una presentación importante sin PowerPoint. Es más, a menudo nos tienen que enviar el archivo de la presentación.

También se da la circunstancia de que se usan presentaciones abarrotadas de texto para impartir clases y aprovechar el mismo archivo para que sirva de apuntes para los alumnos. Los docentes que hacen esto deberían leer urgentemente los 10 principios de aprendizaje multimedia que todo ponente debería conocer, aprender a utilizar las páginas de notas así como la vista del moderador.

En congresos y eventos también es habitual pedir el archivo PowerPoint por avanzado. A veces incluso obligan a usar alguna plantilla horrible que limita aún más las posibilidades de esta herramienta. Y en entornos laborales hay incluso quien tiene prejuicios sobre las presentaciones sin PowerPoint.

Es hora de decir basta. Es hora de pararnos a pensar qué significa hacer una presentación, dar una charla, hacer un discurso… Es hora de decir en voz bien alta que PowerPoint es simplemente un recurso más, que no es obligatorio usarlo, que no tenemos que escondernos tras sus diapositivas.

Es hora de pensar en las necesidades de la audiencia, de tener muy claro cuál es el mensaje que queremos transmitir, de averiguar cómo podemos ayudar a los que nos vendrán a escuchar.

Es hora de estructurar la presentación de forma coherente, de elegir sólo los argumentos más relevantes y de quitar y quitar todo lo que no aporta nada significativo. Es hora de elegir recursos que faciliten la comprensión, el recuerdo y la conexión emocional con la audiencia: metáforas, historias personales, casos de éxito, citas, ejemplos concretos, momentos estelares

Es hora de usar PowerPoint cuando sea realmente útil y necesario, cuando sirva realmente para explotar la tecnología multimedia, en vez de masacrarla con letras y más letras, tal como dice el mismo Gonzalo.

Si no puedes dejar de usar PowerPoint de golpe, como mínimo plantéate usar menos diapositivas. Empieza los primeros minutos con una diapositiva con fondo negro mientras explicas una historia cautivadora. Incluye algunas diapositivas similares en medio de tu archivo PowerPoint y aprovecha para conectar emocionalmente con la audiencia o hacerla participar activamente.

Y es que, como dijo el escritor Max Depree:

“No podemos convertirnos en lo que necesitamos ser si seguimos siendo lo que somos”

Créditos:

  • Fotografía de Daniel Conway (Creative Commons Atribución, No comercial, Compartir igual).
  • Esta entrada tiene una licencia Creative Commons: Atribución, No comercial, Compartir igual.

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Profesor con vocación de maestro. Obsesionado en compartir conocimiento y maximizar el aprendizaje y la motivación de las personas. Loco de las presentaciones. Estoy en Twitter como carlescv. También estoy en Google+.